Tuesday, September 4, 2007

IN-vernar

Evidentemente, tuve que hacer honor a la archiconocida frase de un poco célebre y mal afamado político argentino: "Hay que pasar el invierno". Les aseguro que en mi caso nada tuvo que ver con cuestiones de la crisis del gas, ni de macroeconomía, como gracias a Dios tampoco, con mi microeconomía. Esta mirada interior se extendió para descubrir que nuestra vida es como la naturaleza misma: tenemos veranos de alegrías inconmesurables, hay otoños de amarillos y soles que se apagan y hay inviernos. Inviernos raros, como éste, donde nieva en Buenos Aires por primera vez en 89 años y donde el frío hace tambalear nuestros corazones. Hay momentos tristes, días grises, despedidas sin "Hasta luego" sino que sabemos que son para siempre, dolores que quedarán como tatuajes en nuestra impronta personal. También, la naturaleza como es sabia, nos enseña que la primavera llega para hacernos recordar lo lindo que es el perfume de las flores y sus colores, lo importante de un beso de enamorados del 21 de septiembre colgados de la rama de algún árbol y lo importante de tener amigos. De volver a recordar en nuestra fibra interna que todo depende de nuestra mirada. Con nuestros ojos cambia el mundo, al menos el mundo inmediato que nos rodea. Todo lo rutinario se convierte en familiar, querido y contenedor; el trabajo puede ser una fuente de estímulo para la imaginación; la familia, un lugar donde uno realmente se siente en casa y uds., uds. mis queridos amigos, están allí para recordarme que tengo un blog y que tengo una inspiración latente que me gusta compartir. Brindemos por la esperanza, por las cosas que a cada uno le parecen lindas en esta vida y en esta mouns...
Y en la "ciudad".