Si bien su origen fue en la música y otras disciplinas como la decoración copiaron o tomaron la tendencia, al minimalismo yo lo hice parte de mi estilo de vida.
En mi casa no hay cosas que no tengan una utilidad, a modo de ejemplo:
- la cama para dormir o para amar o para reposar o lo que la imaginación nos de o alcance,
- un sillón lindo para leer o para que mi perro duerma la siesta,
- un placard empotrado para guardar ropa que me gusta y que uso porque para mi estilo está bien, no para la moda de turno...
- un recibidor para guardar la llave y no buscarla por toda la casa
- sahumerios de variados aromas, incluso pachuli, para sacar el olor a mala onda o simplemente para hacer de su prendida todo un ritual (me encanta la monotonía y el "se que va a pasar" de mis pequeños grandes ritos)
- fotos que me miran y que sirven para recordarme lo que es realmente importante: mi familia y mis amigos
- esta conexión con el mundo, la laptop, que se volvió uña de estos dedos que tipean las ganas de volver a verte.
Así es mi mundo. Y disculpame "mano" querido pero me copio de vos y a mi minimalismo cotidiano le sumo todas las veces que puedo, el "yo elijo no pasarla mal". Positivicémoslo: Yo quiero pasarla bien. Es por eso que elijo también no rodearme de cosas que me aten y que me hagan perder mi norte.
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1 comment:
Para cuando me di cuenta de la sabia lección (porque llegué a conclusiones parecidas), tenía demasiados objetos que arrastrar. Una biblioteca, para empezar.
Muñequitos, adornos, papeles, para continuar.
Pero bueno, para eso están las mudanzas, para deshacerse de lo que no hace falta. No?
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